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Sábado, Diciembre 16, 2017

Capillas de la Iglesia de Santiago Apóstol

Lo más notable que en su interior conserva la iglesia conventual de Santa Clara tal corno la dejaron al reformarla en el siglo XVII, son dos capillas a los lados de la mayor, tabicadas ambas hasta dos tercios de su altura cuando al mediar el pasado siglo convirtieron en comulgatorio la del lado del evangelio y en sacristía la de la epístola, abriendo dos ojivos arcos de paso comunicantes con la capilla mayor, pero antes tapiados para cobijar las sepulturas de Don Alonso Fernández Coronel y su esposa, mausoleos en esta ocasión retirados; por encima de los tabiques advertíase la bóveda típicamente ojival en una y bonita estrella de curvas nervaturas en la otra; cuando al emigrar las monjas y ser derruido el convento se habilitó esta iglesia para parroquia de Santiago, echáronse abajo los tabiques postizos y ambas capillas lucieron su belleza arquitectónica, pero nada más, pues habían sido despojadas de viejos altares y alguna notable estatua sepulcral.

CAPILLA DE DON DIEGO GARCÍA

Descontada la iglesia del convento de franciscanos, es esa bellísima capilla la única construcción de puro estilo ojival que perdura en Guadalajara. Es de planta cuadrilátera, unos siete metros de larga por la mitad de ancha y consta de dos tramos separados por hacecillos de columnas adosadas al muro provistas de afiligranados collarines en vez de capiteles, donde lucen blasones del fundador y apoya gentilísimo arco apuntado con su festón de calada piedra; el tra­mo del fondo hace de ábside o presbiterio y resulta tan bello como curioso en el aspecto arquitectónico de la capilla donde se engalanan los nervios – con cabezas de bichas enfrentadas – y claves de los arcos – donde se alternan los motivos de hojarasca con los heráldicos –,como en la solución aportada para encajar la bóveda gallonada del segundo cuerpo con el plano recto del testero que cierra la capilla; los ner­vios descansan en ménsulas similares a los collarines antedichos, de la clave pende pétreo y dorado rosetón finamente esculpido resultando un conjunto armónico y encantador gracias en parte a la piedra de Tamajón de que está hecho todo, ennoblecida por la oscura pátina de los siglos aunque ignotas manos pecadoras la profanaron al pintarrajear en las bóvedas una especie de medias lunas oscuras con ánimo sin duda de embellecerlas, y alguna parte en el tono oscuro de la piedra debieron tener las fogatas encendidas en esa capilla por los franceses invasores cuando durante la guerra de la Independencia hicieron del convento su cuartel.

Capilla de Don Diego García antes y después de las obras de restauración

Bóvedas de la capilla

Detalle de la bóveda del fondo

Detalle de la bóveda delantera

A la altura del arranque de los arcos, corre en torno un friso encuadrado por finas impostas con animales y pequeños monstruos labrados según el gusto ojival, y en aquél se lee en caracteres dorados sobre fondo azul bastante deslucidos por la acción del tiempo: ESTA CAPILLA FUNDÓ EL NOBLE CAVALLERO DIEGO GARCÍA DE GUADALFAJARA, SECRE­TARIO DEL REY DON JUAN Y DEL CONSEJO DEL REY DON FERNANDO Y DOÑA YSABEL SUS HIJOS. ACABÓSE AÑO DE MCCCCLII AÑOS.

Detalle de la cartela, ricamente decorada, de la Capilla

Alguna confusión produce en el historiador esta fecha, confusión aumentada por el cronista Núñez de Castro, quien se hace un lío al hablar de dos caballeros de los mismos nombre y apellidos, padre e hijo; pues leyendo cuanto dice, no sabe uno a qué carta quedarse, si el padre casó con Doña María Calderón en quien tuvo al hijo, o si se casó con Doña Constanza Páez, de quien proviene éste según afirma pocas líneas después luego de barajar ambos Diegos con Juan II y Enrique IV, alterando por completo la cronología.

Lápida de pizarra de la familia García

Se saca en claro que un Diego García de Guadalajara fue regidor perpetuo por el Estado de caballeros hijosdalgo en virtud de merced hecha por Juan II en 1442; de este individuo y de María Calderón o Constanza Páez (cosa que no se ha podido dilucidar) fijé hijo otro Diego García de Guadalajara varón de aventajadas prendas y de tan gran talento que el Rey don Juan el Segundo le escogió por Secretario y de su Consejo, cargo éste de secretario o mejor dicho de contador, que solía pasar de padres a hijos y, por tanto, nada se opone a que el joven Diego ocupase ya el puesto en vida de Juan II, como merced concedida por el monarca a su viejo servidor; un tercer Diego García de Guadalajara, hijo a su vez del segundo, fue también regidor perpetuo de la ciudad y secretario del gran Cardenal don Pedro González de Mendoza.
 
Fue el segundo don Diego quien debió fundar la capilla de su nombre en la iglesia de monjas Clarisas y muy bien pudo terminarla el año 1452 según reza la inscripción conmemorativa, pero aún tardó. sin duda muchos años en proveerla de altares y desde luego en procurarla suficiente renta, pues vivió bastante para ejercer sus cargos no sólo durante el reinado de Enrique IV (aunque de la leyenda citada parece desprenderse que no sirvió, a este monarca), sino en el de Isabel la Católica comenzado en realidad el año 1476 después de la batalla de Toro que aseguró en sus sienes la corona de Castilla. Dice Núñez de Castro que fue nuestro don Diego regidor de la ciudad en los años de 1462 a 1470; desde luego desempeñaba tal puesto en 1463 por cuanto fue uno de los que reunido con los demás regidores en el corral de Santo Domingo, el 16 de septiembre, tomó parte activa en la redacción de las Ordenanzas antiguas del vino.
 
No se ha podido dar con la escritura fundacional de esta capilla ni con el testamento del fundador, así que se desconoce la fecha de su muerte que quizá pueda leerse algún día al descubrir el suelo actual de la Iglesia que cubre la lápida mortuoria del contador, pero debió ocurrir el óbito hacia 1478 si no fue en el siguiente año, permitiéndo hacer tal afirmación el hallazgo de una curiosa escritura de concordia y avenencia hecha en el monasterio de Santa Clara ante el escribano Alfonso de Madrid, el 19 de enero de 1480; el conve­nio se establece entre la abadesa Doña Leonor de Mendoza y Leonor García de Torres, mujer que fue del regidor Diego García de Guadalajara, sobre la dote de la capilla en que dicho Diego ya estaba sepultado y a la que dejó por su testamento tres mil mrvs. de censo perpetuo cada año sobre ciertas casas de su propiedad en la colación de Santiago, más cinco pares de buenas gallinas también como censó anual perpetuo, con obligación por parte del convento de que cada viernes se diga una misa cantada de réquiem por el alma del fundador, el día de la Magdalena, un oficio también cantado y al día siguiente una misa.
 
En el presbiterio de la capilla hubo un retablo gótico formado por tres tablas pintadas separadas por hacecillos de columnas, con calados doseletes por coronamiento, zócalo y guardapolvo finamente tallado y dorado; ni Quadrado habla de la calidad de las pinturas ni Diges dice otra cosa sino que estaban borrosas y eran notables aunque estropeadas, conociéndose su disposición por un dibujo hecho en 1891; lástima grande esta carencia de datos así como del destino ulterior del tríptico, pues si aque­llas tablas fueron pintadas hacia 1478 es presumible que se debieran a Sancho de Zamora o Juan de Segovia, pintores avecindados en Guadalajara al servicio del Cardenal Mendoza y no bien estudiados hasta hoy, quienes muy pocos años más tarde hicieron el retablo de Santiago o de don Álvaro de Luna en la Catedral de Toledo, siendo uno u otro con muchas probabilidades autor del precioso retablito gótico que aún conservan en Guadalajara las bernardas; el de la capilla de Santa Clara fue vendido por las monjas poco antes de abandonar el convento, desposeyendo a la ciudad de una vieja y quizá valiosa obra de arte.

 

Estado actual de la capilla de Don Diego García

 

CAPILLA DE DON JUAN DE ZÚÑIGA

Si interesante es la capilla del regidor Diego García de Guadalajara por su belleza arquitectónica, no lo es menos esta otra aunque modernamente la aplebeyaron enjalbegándola con cal lo mismo que el artístico mausoleo del fundador. La capilla que nos ocupa es una mitad más corta que la anteriormente descrita, la parte que en la de Diego García actúa de presbiterio pertenece aquí a la primitiva fábrica del templo, y, con lo más tarde aprovechado para la nueva capilla debió actuar de sacristía, de techo más bien bajo pues los rasgados ventanales comunicantes con la mayor no son ciegos o simplemente decorativos, sino de luces para iluminación lateral. Curioso detalle en la capilla terminal del lado del evangelio es el altísimo arco triunfal o de ingreso constituido por ojiva muy aguda apoyada en altas pilastras con capiteles foliáceos de tipo corintio y que presenta la característica de ir decorado igual que aquéllas, no con cardinas u otros motivos ornamentales de estilo gótico como fuera lo natural, sino por rosáceas esculpidas en relieve del más puro Renacimiento, acoplándose de este modo, con naturalidad productora de gratísimo efecto, el arte gótico expirante y el clásico vuelto a la vida por las auras del Renacimiento italiano.

Dibujo artístico del estado original del la capilla donde se aprecia la altura de su arco

Detalle de rosa esculpida en relieve

Rosas Similares en el sepulcro de la capilla

Es difícil haber visto en España otro ejemplo de conjunción de estilos distintos en un mismo elemento arquitectónico tan fundamental como el arco, salvo en la iglesia parroquial, de Torija, donde el arco triunfal de gótica estructura está cubierto completamente por bellos grutescos propios del plateresco, y me parece conveniente señalar el curioso detalle sobre que es muy posible se deban esta capilla de Santa Clara y el arco de Torija al mismo artista. Fuera de esto, si se exceptúa el sepulcro del fundador, la construcción sólo ofrece de notable la bóveda de crucería con su estrella nervada de curvo y agilísimo trazo.

Bóveda de la capilla de Don Juan de Zúñiga

Detalle de adorno de la bóveda con el escudo de los Zúñiga

Fundó esta capilla para su enterramiento y de sus familiares, el comendador de la Orden de Santiago Juan de Zúñiga: AQUÍ YASE SEPULTADO EL NOBLE CABALLERO EL COMENDADOR EMBAJADOR DEL EMPERADOR Y RREI NUESTRO SEÑOR EN PORTUGAL Y CONTADOR MAYOR DE LA EMPERATRIZ Y RREYNA NUESTRA SEÑORA EN CASTILLA. FUÉ UNO DE LOS QUE CONÇERTARON EL CASAMYENTO DE SS. MM. MURIÓ EN TOLEDO EN SU SERVICIO DOS DÍAS DE ENERO DE MILL Y D Y XXX AÑOS; tal reza la inscripción puesta en una cartela de su sepulcro adosado al muro de la izquierda, elegante mausoleo de estilo plateresco (situado hoy en día en el frontal de la capilla) constituido por saliente zócalo flanqueado por las basas de dos aplanadas pilastras entre las que queda un arcosolio de medio punto, casetonado, y encima el arquitrabe al que corona trilobulada concha con policromados blasones de los Zúñigas y a cada lado campean sobre las pilastras sendos flameros; toda la obra es de buena piedra de Tamajón enjalbegada y aparece materialmente cubierta por floreros, bichas y otros adornos finamente esculpidos según el gusto plateresco.

 

Dibujo artístico del sepulcro original de Don Juan de Zúñiga

Cartela del sepulcro conservada hasta nuestros días

Escudo de los Zúñiga

Detalle de la cantería tallada

En el fondo del arco y bastante alta, se encontraba la cartela conmemorativa dicha; la parte central del basamento hacía de cama o sarcófago sobre el cual, cobijada por el arcosolio estuvo la estatua yacente de Don Juan de Zúñiga con bonete y manto, reclinada la cabeza en almohadones, vestido el cuerpo con rica armadura y teniendo la espada sujeta con ambas manos según muestra un dibujo de Pascó inserto en la conocida obra de Don José María Quadrado, titulada España, sus monumentos, etc. Parece que esta escultura era de positivo mérito y así lo hace suponer el primor de la obra arquitectónica; pero, desgraciadamente para Guadalajara, vendiéronla las monjas a unos anticuarios poco antes de abandonar el convento como enajenaron el presunto sepulcro de doña Elvira Alonso de Viedma, esposa de Don Alonso Fernández Coronel, pocos años atrás (a fin de subvenir a necesidades apremiantes) el retablito gótico de la capilla del regidor Diego García de Guadalajara, y del mismo modo la estatua yacente de una dama con tocas que había sobre el sarcófago situado frente al enterramiento de Zúñiga, en su misma capilla y adosado al muro divisorio con la capilla mayor, pero que retiraron de allí las religiosas al abrir el arco e instalar la reja del comulgatorio. Este sepulcro ya sin estatua fue colocado por la Comisión Provincial de Monumentos cabe tal arco al destinarse la iglesia a parroquia de Santiago mientras en la parte que da a la capilla de los Zúñigas empotraron la lápida funeraria de Doña Teresa Carrillo, generosa protectora del convento, y en semejante caja fue depositada la momia de Doña María Fernández Coronel; en el frente del sepulcro en cuestión entre escudos nobiliarios hay una leyenda que dice: AQUI YACE SEPULTADA LA MAGNIFICA SEÑORA DOÑA ISABEL DE VERA, SEÑORA QUE FUE DE RELLO, MUGER DEL NOBLE CAVALLERO FERNAN LOPEZ DE ÇUÑIGA, ABUELOS DESTE JUAN DE ÇUÑIGA QUESTA AQUI...; las últimas palabras subrayadas debieron grabarse ya en tiempo de éste o más tarde quizá aprovechando el hueco destinado al día, mes y año de la muerte, dejado en blanco por el maestro cantero al labrar la lápida según teníase por costumbre, sin que en muchas ocasiones los sucesores del muerto se cuidaran de llenar ese vacío.

Sepulcro de Doña Isabel de Vera Carrillo

Doña Isabel de Vera Carrillo, fundó con su esposo el mayorazgo de El Sotillo, cercano a Guadalajara confirmándolo Juan II, y fue la que donó en 1459 las aguas nacidas en tal heredad al convento de San Francisco; en esa misma capilla de Santa Clara fue enterrado más tarde Don Bernardino Quevedo de Pie de Concha, Caballero de Santiago y alférez mayor de Guadalajara; los bienes de estos Zúñigas pasaron después al Conde de la Concepción por derecho sucesorio.
 
Importante cuestión para la historia del Arte alcarreño es la de quién fue el arquitecto autor de la capilla de Zúñiga en la iglesia de Santa Clara, problema que sólo resolvería de plano un hallazgo documental. De todas suertes, cabe afirmar en principio que el mismo artista hizo esta capilla y la iglesia conventual de la Piedad construida desde 1526 a 1530 por cuyo tiempo se edificó la capilla de Zúñiga, pues si murió en 1530 es de suponer que al menos un lustro antes ya dispondría todo lo concerniente a su enterramiento; si en las pilastras flanqueantes del sepulcro en cuestión se advierte la influencia de las que decoran la portada principal del monasterio de la Piedad hecha a comienzos de aquel siglo, todo el mausoleo y especialmente sus motivos ornamentales presentan singulares analogías con la portada de la iglesia de la Piedad, y mirando la elegante estrella de crucería que cierra el panteón de Juan de Zúñiga viene a las mentes aquella magnífica que servía de adorno al crucero de la iglesia monacal dicha, muy alabada por los escritores del siglo XVII.
 
El ser ambas fábricas coetáneas y el ofrecer tantos puntos de semejanza hace pensar que se deben al mismo artífice, y como mediante documentos irrefutables Laina logró probar que el arquitecto constructor de la Piedad fue Alonso de Covarrubias, mientras no se demuestre lo contrario ha de atribuírsele esta capilla de los Zúñigas; probable es incluso, que la belleza de esta pequeña construcción incitara a Doña Brianda de Mendoza a rescindir el contrato hecho con otros maestros de cantería quienes ya tenían abiertas zanjas para cimentar la iglesia, y a traspasar la obra al gran Covarrubias.
 
Esta singular obra plateresca, que antiguamente estuvo emplazada en el muro norte, en los años cincuenta fue trasladada a su actual ubicación para servir de altar a la imagen del Cristo de la Pasión.

 

Hoy el sepulcro de Don Juan de Zúñiga sirve de altar para Nuestro Padre de la Pasión

Como último apunte a esta capilla, cabe mencionar que en el año 2009 ha sido restaurada y pintada a expensas de la Cofradía de la Pasión del Señor y dotada de un moderno sistema de iluminación que permite contemplar esta singular obra en todo su esplendor, además de realzar y permitir en adecuado culto y veneración al Cristo de la Pasión, el cual preside, junto al sagrario, este bonito e histórico espacio.

 

Capilla de Nuestro Padre Jesús de la Pasión restaurada

 

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